Instalaciones solares aisladas: energía solar sin depender de la red eléctrica

Cada vez son más las personas que deciden desconectarse por completo de la red eléctrica y generar su propia energía mediante un sistema solar aislado. Este tipo de instalación permite vivir o trabajar en zonas rurales, casas de campo o refugios sin acceso a la red, disfrutando de un suministro eléctrico estable, limpio y gratuito a partir del sol.

Las instalaciones aisladas no necesitan conexión con la compañía eléctrica. Toda la energía se produce, almacena y consume dentro del propio sistema. Por ello, su diseño y dimensionado deben ser precisos: se debe asegurar que los paneles solares, las baterías y el inversor estén correctamente equilibrados para garantizar electricidad todos los días del año, incluso durante semanas con poca radiación solar.


Comprender el funcionamiento de una instalación aislada

Un kit solar aislado funciona con cuatro elementos principales: paneles fotovoltaicos, regulador de carga, baterías e inversor. Los paneles captan la energía del sol y la transforman en electricidad continua (DC), que pasa por el regulador de carga antes de almacenarse en las baterías. Posteriormente, el inversor convierte esa energía en corriente alterna (AC) para poder alimentar electrodomésticos, iluminación y equipos eléctricos convencionales.

El equilibrio entre producción, almacenamiento y consumo es esencial. Una instalación correctamente configurada garantiza autonomía energética, mientras que una mal dimensionada puede provocar descargas profundas, apagones o pérdida de rendimiento de las baterías.


Cómo calcular el tamaño ideal del sistema

Para diseñar una instalación solar aislada eficiente, lo primero es conocer el consumo energético diario. Se suman los consumos de todos los aparatos eléctricos que se usarán a lo largo del día, multiplicando su potencia (en vatios) por las horas de uso. Por ejemplo, una nevera de 150 W funcionando 24 h al día consume 3,6 kWh diarios, mientras que un televisor de 100 W usado 4 h consume 0,4 kWh.

A ese total se le añade un margen de seguridad del 25 % o 30 % para compensar pérdidas de rendimiento y días con menos sol. Con esa información se calcula la cantidad de paneles solares y la capacidad de batería necesaria. En zonas con inviernos nublados o climas húmedos, conviene sobredimensionar ligeramente el sistema para mantener una buena autonomía.


Baterías solares: el corazón del sistema aislado

Las baterías son el componente clave en las instalaciones aisladas, ya que determinan cuánta energía se puede almacenar y durante cuánto tiempo.
En la actualidad, las baterías de litio LiFePO₄ han desplazado casi por completo a las de plomo-ácido y gel, gracias a su mayor vida útil, menor mantenimiento y mejor eficiencia. Pueden descargarse hasta un 90 % sin dañarse y ofrecen más de 6.000 ciclos de vida, lo que equivale a más de 15 años de uso intensivo.

Sin embargo, las baterías estacionarias OPzS y OPzV aún son una opción válida para quienes buscan soluciones económicas o para sistemas de menor consumo, siempre que se mantengan en condiciones adecuadas y se controlen las descargas profundas.

En todos los casos, es fundamental elegir una batería con tensión nominal compatible con el inversor (12 V, 24 V o 48 V) y con capacidad suficiente para cubrir al menos dos o tres días sin sol.


Producción solar y rendimiento según la ubicación

La producción de energía en una instalación aislada depende directamente de la radiación solar disponible. En el sur de España, donde la media anual supera las 1.800 horas solares efectivas, una instalación de 5 kW puede producir más de 25 kWh al día en verano. En cambio, en zonas del norte o de montaña, la producción puede reducirse un 20 % o 30 %, por lo que se recomienda instalar más paneles para compensar.

La orientación e inclinación de los módulos también influyen. Lo ideal es orientar los paneles hacia el sur geográfico y ajustar la inclinación entre 25° y 35°, dependiendo de la latitud. De este modo se optimiza la captación durante todo el año.


Qué hacer en días nublados o periodos sin sol

En días nublados o lluviosos, la radiación solar se reduce drásticamente, y la instalación depende de la energía almacenada en las baterías.
Por eso, al diseñar un sistema aislado, se debe prever una autonomía mínima de 48 a 72 horas. En viviendas de uso permanente, lo más recomendable es disponer de un generador auxiliar (gasolina o diésel) conectado al inversor híbrido, que pueda recargar las baterías cuando sea necesario.

Los inversores de última generación gestionan automáticamente esta fuente externa, arrancando el generador solo cuando el nivel de carga cae por debajo del umbral configurado, evitando así la descarga excesiva y prolongando la vida útil de la batería.


Elección del inversor para instalaciones aisladas

El inversor en un sistema aislado cumple una doble función: convertir la corriente continua de las baterías en corriente alterna y gestionar la carga energética del sistema.
Los más recomendables son los inversores híbridos off-grid con regulador MPPT integrado, capaces de controlar la producción solar, priorizar el consumo directo y optimizar la carga de las baterías.

Un inversor de onda senoidal pura es imprescindible para garantizar compatibilidad con todos los equipos eléctricos, incluyendo motores, compresores y dispositivos electrónicos sensibles. La potencia del inversor debe cubrir el pico máximo de consumo, no solo la media. Por ejemplo, una vivienda con bomba de agua o herramientas eléctricas puede necesitar un inversor de 6 kW o más.


Ventajas de los sistemas aislados frente a los conectados a red

Las instalaciones aisladas no solo son una solución técnica para zonas sin red eléctrica. También representan una alternativa viable para quienes buscan independencia energética o desean evitar los constantes aumentos en el precio de la electricidad.

Sus principales ventajas son la autonomía total, la seguridad frente a cortes de suministro, la reducción de la huella ambiental y el bajo mantenimiento. Además, las nuevas tecnologías han reducido significativamente los costes de los componentes, haciendo que la inversión sea más rentable y con retorno más rápido.

Una instalación aislada bien dimensionada puede amortizarse en menos de 8 años y seguir generando electricidad gratuita durante más de 20 años.


Consideraciones finales

Instalar un sistema solar aislado es apostar por la independencia energética y la sostenibilidad. Pero para que funcione correctamente, debe diseñarse en función de las necesidades reales de consumo, la ubicación geográfica y la capacidad de almacenamiento necesaria.

Elegir un kit solar aislado completo con paneles de alta eficiencia, baterías de litio y un inversor híbrido con MPPT es la mejor forma de garantizar un suministro continuo, fiable y duradero. Con la tecnología actual, una vivienda completamente desconectada de la red puede disfrutar del mismo confort eléctrico que una conectada, con el añadido de que toda su energía proviene del sol.

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